La versión de su navegador no está debidamente actualizada. Le recomendamos actualizarla a la versión más reciente.

Comparte

Otros enlaces...

Bibliografía

  • Actas Symposium Arqueología Soriana
  • Ayer y hoy del patrimonio soriano – Victoria Bascos
  • Cantar de Mío Cid – Menéndez Pidal
  • Descripción histórica del Obispado de Osma – Loperráez Corvalán
  • Diccionario geográfico de Soria – Madoz
  • El Gótico en Soria – Martínez Frías
  • El Románico en Soria – Vicente Herbosa
  • Epigrafía romana de la provincia de Soria – Alfredo Jiménez
  • El Renacimiento en la diócesis de Osma-Soria – Arranz Arranz
  • Estructuras de poder en Soria – Margarita Caballero
  • Guía de Soria – Blas Caracena
  • Historia de Soria – Nicolás Rabal
  • Historia de Soria – Pérez Rioja
  • La personalidad de Castilla – Carretero
  • Las Comunidades de Villa y Tierra de la Extremadura Castellana – Gmartínez
  • Las nacionalidades españolas – Carretero
  • Las necrópolis medievales de Soria – Carlos de la Casa
  • Las rutas del Cid – Guillermo García
  • Memorial de Castilla – González Ferrero
  • Poema de Mío Cid – Anónimo
  • Rutas del Románico en la provincia de Soria – Cayetano Enríquez
  • Guía del Museo Numantino

 

 

Agradecimientos  


Este pequeño estudio sobre la historia de mi pueblo no tiene más mérito por mi parte, si ha de dársele alguno, que el trabajo de ir anotando las cosas leídas en libros que hicieran referencia a Aldea y exponerlas de forma sistemática, rechazando las que me parecían inverosímiles, citando las fuentes de autores y libros. Las instituciones se deben a mi memoria sujeta a aportación y rectificación, en su caso. Resulta difícil escaparse de la cita de San Esteban al contar los hechos de un pueblo que dista solamente cinco kilómetros de la Puerta de Castilla. Pido perdón por enaltecer, creo que en exceso, la importancia de lo sucedido, o imaginado, en Aldea. Esta licencia creo que es perdonable y se justifica por haber nacido aquí. Deseo que sea el inicio para ir incorporando por todos más datos y más anécdotas. Así lo espero.


                                                                                                                                                     Enrique Heras Poza